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Algo sobre la amistad

   Cuando tenía quince años me toco despedir a mi primera amiga, a Mariana. Se murió en un estúpido accidente, completamente evitable para mí, pero no para su destino. Entonces lloré de ira, odie su muerte y me pregunte todo lo que una persona triste y enojada se puede preguntar, son miles de ¿por qués?

   Me sigo preguntando lo mismo. Porque nunca se dejan esas preguntas, y no te consuela ni el karma, ni el destino, ni nada. La verdad, siempre se extrañan y siempre queremos volver a verles. Es inevitable.

   Pero con los años, y hablo de muchos años, me di cuenta de que les amigues nunca se van, por ello no les olvidamos. Por eso nos seguimos enojando con la muerte, o con el destino, es como si le dijéramos ¿por qué no les puedo abrazar si están en cada fibra de mi historia? Por eso, es al pedo despedir a une amigue. Porque ya no se pueden ir, no podemos decir adiós a quienes se han vuelto parte de nuestro ADN. 

   Soy de esos humanos que creen fraternalmente en la amistad. Amo y admiro a cada une de mis amigues. Y a lo largo de mi vida he tenido muchísimas amistades que me entregaron su amor, su complicidad, sus porros, sus risas, sus penas… y tanto más. Compartí mucho, y con otres menos, pero la cantidad de tiempo compartido no los vuelve más o menos importantes; solo diferentes. Valiosos, todes eso seguro.

   Creo, también, que las amistades que se terminan nunca fueron reales, no creo en dejar de ser amigues, no es como una pareja, esto es verdadero jaja. Porque aquello que es real, no se desintegra se transforma. El destino puede ser desgraciado e injusto, pero la esencia nos mantiene de pie, hace a la fuerza que nos une y claro que tiene algo de magia. Como el universo tan único y tan profundo. Es como si cada amistad fuera un espejo, somos en ese instante frente a esa persona. Somos un pedacito de alma ajena, a los seis o los noventa años.

   Nos conformamos de historias y vivencias, de experiencias. Nos hacemos a nuestra historia escrita con instantes de amistad, nunca dejamos  de ser amigues, no importa la distancia, la muerte, los conflictos, lo que es a nosotres importante, ya es parte de un infinito. La amistad es infinita. Es el tesoro de cada une.

Comentarios

  1. Nuestro tesoro♡
    Cuanto reconforta esta lectura , y mas aún sabiendose tu amiga , pase lo que pase , para siempre.

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  2. No tengo idea, de cómo llegué a leer estás líneas. Será que los algoritmos descifran por nosotros.
    Más allá del relato, íntimo, universal y entrañable, hay un dato que me subyuga.
    La fecha.

    Ese día de Marzo, de 1976, fue el último día que tuvimos soles, tardes, risas, noches, poesía y guitarras entre amigos y compañeros.
    Ese día, acabó la inocencia.
    Nunca más, volvimos a reír así.
    No fue un accidente, lo que se llevó nuestros sueños y amistades. No, el siniestro se llamó Proceso de Reorganización Nacional, coartada local de un plan más grande, que llevaba nombre de ave.
    Y en esa reorganización, se nos vino de obscuras maneras, todo eso que aquí se narra.
    Las amistades ausentes, la impotencia, el llanto, la muerte... el temor, el exilio, la angustia del no saber.
    Y sí, es increíble cómo todo aquello, aún nos habita.

    Perdón por importunar.
    Pero, incluso con este bello y sentido tributo a la amistad, nos supura la memoria.
    Saludo y celebro el sentimiento noble y fraterno, que la amistad genera en todos nosotros.

    Brindo por todos y todas los compañeros y compañeras.
    Por aquellos que ya no
    están, y por todos los que seguimos creyendo en la causa.
    Ahora y siempre.
    Salud

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Este 24 de marzo en la plaza con mi pequeño hije a cuestas me acordé de vos. Fui con amigues, con la familia, al encuentro de otres que mantienen viva la memoria.
      Perdón por no responder antes, me llevo tiempo elegir las palabras. Quería darte un gracias muy grande, porque la verdad estuviste en mi cabeza y corazón todo este tiempo.
      No sé cómo llegamos pero que bueno que sucedió.
      Gracias muchas gracias por compartir, por tomarte un tiempo y escribir. Gracias.
      Te abrazo fuerte, con el corazón.
      Brindó, como bien dijiste, por todxs los y las compañerxs que no están y por todes los que seguimos creyendo en la causa.
      Ahora y siempre!
      Salud!!

      Eliminar

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