Ir al contenido principal

Entradas

El Gran Ladrón

¿Sabes por qué? Porque te despojó el gran ladrón.   El pobre hombre había quedado sin respuestas, nada hacía callar la voz que retumbaba entre las finas paredes de su cerebro.   Sentía unas profundas ganas vomitar todas aquellas incertidumbres que hacían retorcer sus tripas. Tenía decenas de preguntas y  no podía encontrar las respuestas por ningún lugar. Sus recuerdos eran confusos, el presente nunca existía y el futuro, quizás.   Descansaba sobre las mentiras de colores que el ladrón  le iba dejando cada vez que le robaba un “porqué”.    ¡Qué emblema de grandeza! Cuanta mentira toda encaprichada, pobre hombre tan Ser que él creía ser.     Por las noches salía a roer por las calles mendigando amor, rasguñaba el abrigo de cualquier pecho y si era necesario, saltaba a la yugular para que su presa no se escape.    Ausente de primaveras estaba su corazón, aquel hombre buscaba respuestas y con ...

El niño y la rata

           El niño y la rata me dejaron atónita. Me olvide del hambre, de mi desafortunado cruce de frontera, del libro que no saqué de la mochila, de los tres pares de zapatillas que una seño me pidió que le cruzara a Puno. Me olvidé de todo, solo ellos ocupaban mi mente.    Sentía melancolía por dejar Bolivia atrás, viví muchas  aventuras allí, conocí lugares mágicos, amigxs inolvidables como Martín, el pibe de Ringuelet que era titiritero. Shanty y Matu en el “Bicho” cruzando el continente. Gentes de los vientos los que andan. Tantas personas tan lindas, quisiera recordarlas siempre. Pero el momento de seguir adelante había llegado, tenía nuevo destino, Perú. Me encontraba en Yunguyo, en la frontera entre estos dos países, dispuesta a seguir camino a Puno. Compre algunas provisiones, el boleto y di algunas vueltas por ahí, en la plaza me armé de abrigo esperando la caída del sol, mientras esperaba la hora de partir. ...

¿Qué hacemos con el tiempo?

   Mientras lo esperamos, lo dejamos ir. Y cuando lo tenemos, rara vez sabemos que hacer con el. Entonces ¿qué hacer con el tiempo? ¿A qué hora somos felices y comemos perdices?    Si tendría tiempo ¿cuántas cosas haría? Dame tiempo, no tengo tiempo, me sobra el tiempo, falta mucho tiempo, ya pasó mucho tiempo… Y así, podemos seguir un laaargo tiempo.    El tiempo sana, da respiro, aplaca, olvida. Avanza pese a todo. Qué sería de nosotrxs sin el tiempo, sin esa posibilidad de medir nuestra existencia. Quizás entonces seriamos felices y comeríamos esas famosas perdices…    En caso de perder el tiempo, rompa el cristal y vaya a buscarlo. 

Un triangulo en la luna

  quizás la verdad y la mentira sean la misma cosa.     Pero esa noche quiso el universo dejarme ver un triangulo en la luna. Hay cosas que son  increíbles, que ni el paso del tiempo y la sabiduría venidera pueden explicar...  Era una noche silenciosa, la luna estaba llena, perfecta. Gigante. Iluminó el océano, el monte y dibujo garabatos multicolores sobre la piel del mar. Esa noche todos estuvimos en paz,  los humanos, los pájaros, los monstruos, el viento, el silencio y el fracaso.

Manija por la noche

  Estar despierta en la madrugada de un miércoles, es de manija. Estar despierta fumando el cigarro que no me quería fumar, es de manija.   Estar despierta, fumando, pensando en lo que no fue, es re de manija.        Creer en lo que creo es de manija, el miedo que me abruma es de manija… Sin ninguna duda   Sin embargo, lo tenía que intentar. Recién ahora entiendo porqué   la vida es inclusive .   Saber que uno puede pero “no puede”, es de humano. Y como soy humana, me pasa y me pesa.   De la puerta para afuera, queda el mundo .    Tal vez, solo falta detenerse a pensar y desarrollar la paciencia, que es elemental... “El que sabe comer, sabe esperar”.

Un rincón del otro lado

¿Cómo describir semejante belleza? Tiene que ver con la sangre, con el sudor, con perfumes. Todo tiene que ver con con la existencia. Hace tiempo dos almas se cruzaron, hicieron el amor y se perdieron. Los años  y el recuerdo hicieron un pase, el universo estuvo dispuesto y sus miradas se volvieron a encontrar. Nada es tan genial como cruzar al otro lado. Al otro lado de una existencia vulgar. Al otro lado del desamor. Cruzar al otro lado sin pensar en nada más. Disfrutar.

¿Qué traés en tu mochila negra?

 Salí de la radio feliz. Tan feliz estaba, que no me di cuenta de un detalle interesante, no tenía como volver casa. Sin bici, no hay paraíso.    Llamé a una remisería pero la demora era demasiada. Decidí caminar    unas cuadras, en compañía de mi amigo Pacho, en busca de un medio de transporte que me devuelva a casa.    Veníamos de charla, cuando en la vereda de enfrente  vimos una remisería. Cruzamos. Pacho me alentó a llamar a la puerta, la verdad no le tenía mucha fe a ese paisaje amarillento.    Por detrás de una cortina descolorida y abrumada, salió un hombre. El hombre de unos sesenta y tantos, con sus dientes post muchos años de fumar,  abrió la puerta y me preguntó a dónde me dirigía. Contesté y me despedí de Pacho. Al más allá, pero bien acá    Me senté atrás.  Encendió el auto y prendió el estéreo. Un piano enloquecido  empezó a sonar, era algo increíblemente espantoso. A las dos cuad...